No puedo pagar mi tarjeta de crédito ¿Puedo declararme insolvente?

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Las tarjetas de crédito se han convertido en uno de los medios más comunes en la actualidad, ya que este servicio nos permite disponer de dinero en el momento en que lo necesitamos, ya sea pagando o retirando en efectivo. 

No obstante, esto puede ser un arma de doble filo, ya que gracias a la facilidad que brindan las tarjetas de crédito, muchas veces podemos excedernos en nuestros gastos. Haciendo que nos encontremos en una deuda en la que los costos finales de la compra aumenten, tanto en tiempo como en intereses… peor aún cuando no realizamos los pagos a tiempo. Por lo que puede llevar a que experimentemos problemas financieros, incitando a que nos declaremos insolventes, pero…

¿Es posible declararse insolvente? 

 

Respuesta corta: Sí

Declararse insolvente representa un estado económico que se debe demostrar legalmente, algo bastante similar cuando ocurre en una situación previa al embargo. Pero para declararse insolvente necesitas NO ser una persona física, es decir. 

“Persona física, es un individuo o miembro de una comunidad con derechos y obligaciones determinados por el ordenamiento jurídico”                                                             – Wikipedia

Por lo que solamente una persona moral (empresas) pueden declararse “insolvente” o “bancarrota”. Incluso para este tipo de personas es complicado declararse en este estado económico, ya que se hace un estudio previo a su historial crediticio, financiero y todos sus antecedentes para evitar que las personas morales se declaren insolventes sin estarlo. 

O eso es lo que sucedía hasta 2015, donde los particulares y autónomos no podían declararse en estado de “insolvencia económica”, ya que como se mencionó anteriormente solo podían hacerlo las empresas. No obstante, a partir de ese año apareció la ley de la segunda oportunidad, mediante la cual es posible que cualquier persona entre a un concurso de acreedores.

¿Qué es la ley de la segunda oportunidad?

Como se mencionó anteriormente, esta ley que fue aprobada en el año 2015 busca exonerar deudas, o al menos ese es su objetivo. Aligerar la carga financiera y otras medidas de orden económico a personas que se encuentran incapaces de hacer frente a deudas adquiridas. 

No obstante, después de haber transcurrido ya más de 3 años, es una ley de la que muchas familias y autónomos desconocen. Esta ley permite a cualquier persona particular o incluso a empresarios menores a empezar desde cero si su situación económica es insostenible.

La ley de la segunda oportunidad permite renegociar las deudas adquiridas, para que el cliente en cuestión pueda hacer frente a estos problemas financieros. Pero en caso de que no se pueda llegar a un acuerdo con X empresa, el juez puede exonerar al afectado de esta obligación. En el caso de ser una persona física, el caso de la insolvencia se resolverá por medio de juzgados de primera instancia, mientras que un empresario tiene que hacerlo por concurso mercantil.

¿Qué es un concurso de acreedores?

Es un procedimiento jurídico mediante el cual se puede demostrar la insolvencia económica o falta de liquidez de un negocio. Durante este procedimiento se busca que los acreedores puedan cobrar su monto respectivo y por otro lado, brindar soluciones para conseguir una liquidez o evitar que una empresa entre en quiebra total.

A este procedimiento legal puede aplicar cualquier persona ya sea física, autónoma o jurídica, sin olvidar a los Pymes o grandes empresas. 

Para quienes hayan decidido declararse en insolvencia económica, tendrán que justificar este estado ante un Juez, el cual si da como positivo el resultado pondrá una “protección jurídica” al afectado; donde ningún acreedor podrá demandar o exigir pagos al afectado.

En el caso de una empresa, el estudio el cual se realiza para saber que X empresa no tiene la facilidad económica de cubrir al menos el 80% de sus obligaciones financieras, se le llama “concurso mercantil”. Donde un juez se encarga de declarar  el positivismo a una “insolvencia económica” o bancarrota. Haciendo que la empresa por ley cierre todas sus operaciones.

¿Por qué declararme insolvente?

Por lo general, nace el interés de declararse insolvente debido que existe la posibilidad de obtener una ayuda para renegociar sus deudas. Incluso también la facilidad de solicitar plazos mayores o descuentos “especiales”.

No obstante, hay tener presente que se debe mediar un acuerdo entre los acreedores o socios de la empresa en este caso, para buscar la forma adecuada de salir de la insolvencia económica. De forma que los prestatarios puedan recuperar una cantidad parcial o total de lo que fue prestado en su momento.

  • Un solo juicio

Durante este procedimiento se realizará un juicio en conjunto con todos sus acreedores, de forma que se podría evitar múltiples demandas u hostigamientos judiciales al negociante o persona física. 

  • Un nuevo inicio

Debido a que declararse en insolvencia viene a representar al estado de quiebra, quiere decir que ya no pagarás las deudas pendientes a tus acreedores. De forma que podrás disponer nuevamente de tus ingresos o alguna clase de remuneración, brindando la posibilidad de que la persona tenga una nueva oportunidad de comenzar desde cero. 

¿Por qué NO es recomendable declararse insolvente?

Como se ha mencionado hasta el momento, puede parecer que declararse insolvente puede ser la boya salvavidas para quienes tienen inconvenientes económicos. Pero la así como puede darte la posibilidad de renegociar tus deudas, también conlleva algunas desventajas las cuales debemos tener en cuenta antes de empezar este derecho legal.

Al solicitar este proceso tienes que tener en claro que por la ley, el afectado queda incapacitado para administrar sus bienes; donde estos pasarán a manos del estado y realizarán una lista para saber cuándo y cuánto pagar a cada uno de los acreedores. Por ende está prohibido cambiar el nombre de las propiedades a un familiar para intentar mantener o salvar los bienes ante la inminente fiscalización. 

Además de todo lo anterior mencionado, la insolvencia económica quedará registrada en el buró de crédito haciendo que no solo su historial crediticio quede afectado, sino que también lo haga una persona incapaz de solicitar nuevos créditos o cualquier otro tipo de financiación.

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